
Zayra y Arturo celebraron su historia de amor con una boda elegante y cálida, diseñada para emocionar en cada detalle. El salón se vistió de tonos beige y blanco, con una ambientación romántica que combinó la sofisticación clásica con una atmósfera acogedora.
La decoración floral, protagonizada por topiarios en flores naturales blancas, enmarcó el altar y rincones clave del evento. El mobiliario fue una mezcla cuidadosamente seleccionada de mesas vintage y redondas, creando un montaje dinámico y visualmente encantador. Predominaron los colores cálidos, las velas encendidas y una selección de souvenirs personalizados y detalles especiales en cada mesa para los invitados.
El momento más emotivo llegó cuando los novios bailaron sobre la mágica pista, rodeados de una lluvia de mariposas de papel, mientras la iluminación reflejaba el brillo de su felicidad. Una boda de ensueño, pensada para tocar el corazón de todos los presentes.